Viernes, Diciembre 4, 2009
Una reunión sin diálogo
Escrito a las 3:24 am
Hay una serie de temas que creo que merecen un comentario, algunos por mantener el espíritu de total transparencia con el que hemos intentado trabajar en todo momento, otros por curiosos o interesante, otros porque simplemente creo que es bueno que “consten en acta”:
- La selección de los que acudimos se llevó a cabo por el Ministerio. Éramos “la lista de Sinde” :-) El Ministerio pone el café, la sala, e invita. ¿Eché de menos gente? Sin duda, con algunos nombres que no voy a poner por no hacer de menos a otras personas, pero que seguramente todos tenemos en la cabeza, y con algunas carencias obligadas por la logística.
- Un número creciente de participantes nos fuimos reuniendo en un bar de la zona para ponernos de acuerdo en los objetivos de la reunión. El primero, tener otra reunión, en poco tiempo, pero con posibilidad de prepararla, de llevar documentación y con un orden del día claro y consensuado. El segundo, y fundamental: que la disposición final del anteproyecto de ley, origen de todos los problemas, fuese retirado.
- El Ministerio nos trató muy bien: la entrada fue directa y sin fichar, no tuvimos que dejar ninguno de nuestros gadgets como ocurre en otros ministerios, pudimos twittear y hacer todas las fotos que quisimos… ignoro si el darnos tanta libertad provino de querer hacerlo o de no atreverse a impedírnoslo (se nos insinuó tímidamente al principio de la reunión), pero la actitud es loable. Al César lo que es del César.
- La Ministra estuvo con nosotros muy poco tiempo, y además, solo habló unos diez o quince minutos. Puedo entender la premura de agenda de una Ministra… pero vaya… la gente que estaba en la reunión había en muchos casos torturado sus agendas para poder acudir a la convocatoria, y eso de irse a la francesa tan pronto no sentó muy bien. Por otro lado, la salida de la Ministra se produjo precisamente en el momento en que planteamos el primer argumento “duro”, y la actitud de negativa al diálogo se mantuvo a partir de allí.
- Frente al guante de seda del tratamiento hospitalario, la mano de hierro de Guillermo del Corral Van Damme, que en ningún momento abrió la posibilidad de diálogo: plantear una reunión “para explicarnos lo que no hemos entendido de la Ley” es un error, porque generalmente, el problema no es que no hayamos entendido, sino que no os habéis explicado. O peor, que por mucho que intentes entender… hay lo que hay, y es blanco y en botella.
- Una vez identificado que el problema era la Disposición Final en cuestión, o nos dices “de acuerdo, la congelamos y analizamos en debate público”, o nos estás diciendo “sois unos mindundis y cómo podéis pensar que vamos a cambiar nada simplemente porque lo digáis vosotros”. Que de hecho, fue lo que nos dijo y sostuvo, condicionando el fracaso de la reunión. Que la segunda reunión la esperásemos para después de vacaciones de navidad, y que se nos invitaría a colaborar en el reglamento de la ley, pero que la ley estaba escrita en piedra, era completamente intocable. Lo siento, pero no. Menos aún si sabemos cómo la Coalición coló ahí esa Disposición Final: “Sam… la tocaste para ella, ahora tócala para mí”.
- ¿La decisión de levantarnos? Puede ser polémica, pero yo me estaba representando a mí mismo, y yo no quiero sentir que estoy perdiendo el tiempo en una reunión así. Esas reuniones no están para perder el tiempo: o existe la posibilidad de negociar, o lo demás son juegos florales. Primero se levantó y se fue Fernando Berlín, quien por cierto tuvo un papel de “oposición dura” que vino fenomenal, Sindo Lafuente y Rosalía Lloret se fueron por problemas de agenda, y nos llegamos a levantar y coger el abrigo Julio Alonso y yo, aunque no llegamos a abandonar la sala.
- Se nos intentaron dar caramelos… pero me temo que el Ministerio no acaba de acertar con nuestro sabor favorito: se nos dijo que no nos preocupásemos por las webs que se cerrasen porque iban a crear “un superportal de contenidos” (sin comentarios…), y se nos insinuó que “en la Comisión de Expertos podría llegar a estar alguno de los que estábamos en esa mesa” (¿cómo? ¿Nosotros? ¿En la Comisión de Expertos? ¡Pero si es lo que veníamos a decirte que considerábamos una aberración!!) y que “tenían mucho dinero para proyectos culturales” (desde luego, qué raros son estos “chicos de Internet”, ¿no? ¡Son los únicos que no quieren nuestras subvenciones!)
- Guillermo intentó reconducir el tema con casuística: absurdo. Los casos de aplicación son aburridos aquí: se sabe como empiezan y cómo acaban antes de que los empieces a contar. Pero sobre todo… nosotros criticamos lo que está en el papel, en negro sobre blanco. Tus hipotéticas intenciones con respecto al uso de lo que pone el papel, simplemente, no me las creo. Si hay algo que no piensas hacer jamás, quítalo del papel.
- Tras varios intentos de Guillermo por “reeducarnos” y por ” hacer que nos diésemos cuenta de nuestros errores”, dimos por clausurada la reunión y nos fuimos a las oficinas de Idealista, que estaban a un paseíto corto de distancia, analizamos un poco cómo había ido la cosa y la estrategia de comunicación a seguir, y nos fuimos cada uno a su casa y dios a la de todos.
- La intensidad mediática ha sido en todo momento excepcionalmente elevada. Desde cuando aparecimos en el Ministerio, hasta cuando salimos de él, y en todo momento a lo largo de la tarde: mi teléfono móvil y de casa no dejaron de sonar en todo el día, perdí completamente la cuenta de los medios en los que participé, y sé que muchas otras personas presentes en la reunión tuvieron experiencias similares. Ha habido portadas de periódicos, aperturas en informativos, una cobertura excepcionalmente alta. Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, y mil veces gracias a todos los medios por el enorme interés que han manifestado por cubrir esta noticia, y más gracias aún para TODOS los que habéis twitteado, retwitteado, posteado, facebookeado, tuentiado, adherido, firmado, meneado, comentado, repartido, contado, leído, etc., etc. tantas cosas a lo largo de estos dias. No paréis, por favor: es esencial mantener la presión hasta que tengamos en la mano la retirada del anteproyecto de la disposición final de la vergüenza.
- Mañana hay concentraciones en veinte ciudades españolas. Las manifestaciones en la calle nunca han sido el fuerte de los internautas, los intentos anteriores nunca han sido muy fructíferos en ese sentido, pero eso no quiere decir que no haya que seguir intentándolo… Tangibilizar las protestas es muy importante: a ver, un esfuerzo más antes de irse de puente!
- En setenta y dos horas, la presión de la red ha conseguido una reunión con una ministra, una desautorización de dos ministras por parte de un tercero y de un presidente, y una promesa de rectificación del mismo aún por materializarse. Estamos a punto de conseguir que lo que la Coalición coló de rondón, la red lo saque a presión, y se reconozca su papel de “amistades peligrosas” en su relación con el gobierno.
- No cabe duda: Internet ha madurado. En lo sucesivo, dudo que haya gobernantes que se atrevan a tomar decisiones que afecten a la red sin consultar con la red.
Septiembre 2nd, 2009 at 12:16No sé si estoy demasiado de acuerdo en lo de que “quien tenga algo que contar que escriba”. Puede que me critiquen por decir que así es, pero ¿qué es entonces un escritor? ¿No se necesita una preparación o unas características esenciales? ¿No se necesitan para ser actor o periodista unos estudios y consideraciones?
Bien es cierto que no están todos los que son ni son todos los que están; ya es bastante difícil entrar para que los que están pierdan su puesto (o esto pensarán los que han conseguido llegar donde los noveles deseamos). Lo cierto es que hay mucha calidad despreciada y no todos los que son grandes escritores merecen ese puesto.
Cada uno que opine lo que quiera.
Septiembre 2nd, 2009 at 15:28Las formas en la producción y el consumo están cambiando, y los lectores, muchos de los cuales habrían querido poner su palabra por escrito en manos de otros lectores antes de la existencia de Internet, ahora lo tienen bastante más fácil para editarse a sí mismos. Y, claro, el peligro para los elitistas literarios que mencionas -que desgraciadamente no siempre son los mejores talentos, aunque a veces sí los más mediáticos- es mucho más profundo; en realidad radica en que no saben encontrar alternativas no a su manera de escribir (estilo, argumentos, riqueza expresiva), sino a su forma de vida.
Septiembre 2nd, 2009 at 20:41La literatura no deja de ser el arte de la palabra y una forma de expresión. Puede gustarnos o no ciertos escritores o la afirmación de que el escritor no lee y el lector escribe; pero la realidad es que la Internet ha dado gran paso a aquellos que sienten la necesidad de escribir y yo no lo veo como algo dañino. Al contrario, me parece fantástico que si hay gente que siempre tuvo la necesidad de escribir pues lo haga. Sí es cierto que hay que tener una preparación, un talento, etc. Pero también es cierto que pisando brotes nunca renovaremos el jardín. Escribiendo, a la vez que leyendo, claro, es como uno se pule, como uno crece; uno aprende en el hacer.
Sin ir más lejos, cuando uno lee los primeros escritos de Pablo Neruda puede encontrar innumerables lugares comunes e imágenes trilladas y miren luego la maestría de sus poemas!
Septiembre 2nd, 2009 at 21:03Silvia:
Que todos tenemos algo que contar me parece claro; ahora bien: ponerse a escribirlo es una tarea cuya dificultad ejerce de primer filtro, para que no todos nos convirtamos en escritores. Se necesita, como digo en el artículo, un gran bagaje de lecturas a las espaldas y un talento del que no todos disponemos, desde luego. Por eso afirmo que la persona que escribe y consigue culminar una novela o una obra de teatro, por ejemplo, es porque tiene unas capacidades, aunque sean mínimas.
Después viene el segundo filtro, el de llegar a los lectores. Porque todo escrito tiene uno o varios lectores que encontrarán en él eso que estaban esperando leer. No olvidemos que aquello que unos desprecian, otros se mueren por conseguirlo. Esta tarea de encontrar a los lectores apropiados para ese texto es la que convierte a un escritor en mediático o marginado. Pero lo que no acepto es que haya un “deber ser” para la Literatura. Unos, parapetados tras la autoridad que una parte de la sociedad (la más influyente y poderosa) les ha dado, dictan lo que debe y lo que no debe ser la Literatura. Y como bien dices, hay mucha calidad despreciada, precisamente la de quienes no están en ese grupo dominante. Se trata de averiguar donde está, sin despreciarla de antemano.
Te agradezco mucho tu comentario. Un saludo.
Septiembre 2nd, 2009 at 21:10Querido Benet:
Creo que has aportado un matiz muy interesante al referirte a que quizá el fondo del problema de quien ve amenazado su status radique en su forma de vida, más que en su manera de escribir. A todos nos debe hacer pensar, por lo que tu comentario es valiosísimo.
Gracias por tu participación.
Septiembre 2nd, 2009 at 21:17Pabela:
Amiga mía, es muy difícil no estar de acuerdo con lo que dices y con el modo en que lo dices. Subrayo de tu intervención que es necesario un talento para escribir (idea que apuntó Silvia al hablar de las características esenciales que necesita un escritor) y la oportuna referencia a Neruda, que, como tantos poetas, trató uno de los temas eternos (el amor) con una originalidad e intensidad poética apenas alcanzada antes de él por unos pocos genios.
Gracias como siempre por tu presencia.
Septiembre 3rd, 2009 at 9:47Desde luego que vosotros sí tenéis algo que decir y lo habéis expresado perfectamente.
Un saludo